¿Cómo actúo si sospecho que me roba la empleada de hogar que cuida de mis padres?

¿Cómo actúo si sospecho que me roba la empleada de hogar que cuida de mis padres?

Esta pregunta tan específica forma parte de las millones de dudas, incertidumbres y miedos que invaden a muchas familias que tienen contratada una persona externa para trabajar en su casa.

Sospechas de robo, de incumplimiento de tareas, de no prestar los cuidados que se requieren… Podríamos numerar muchos ejemplos. Pero, también, de cualquier sospecha de no respetar el lugar de trabajo y no cumplir con un código ético.

Lo primero que hay que hacer llegado a este punto es hablar directamente con el/la empleado/a de hogar.

«Ante cualquier sospecha, es importante exponer los hechos claramente y ver cuál es la respuesta en la otra parte».

 

  • Generalmente, si es cierto, nos vamos a encontrar con una negación como consecuencia del miedo a la medida que se pueda tomar o incluso actuaciones de huida frente a la situación de conflicto. E incluso, en algunos casos, con una aceptación de la sospecha.

 

  • En caso de no ser cierto, será tan sencillo como demostrarlo.

 

En cualquiera de las situaciones, la familia pierde la confianza en esa persona e incluso en la nueva contratación de una nueva persona. También debemos contar con que la persona trabajadora se sienta herida y sea quien quiera romper con la relación laboral.

A mí lo que más me preocupa de este miedo o sospecha, como Trabajadora Social y Coordinadora del servicio de Solera En Casa, es el hecho de que se llegue a tenerla.

Desde mi experiencia trabajando en este sector, considero que estamos en un momento en el que debemos adelantarnos a evitar este tipo de imprevistos o por lo menos tratar de reducir la posibilidad de que ocurran. Aquí lanzo una serie de consejos que pueden ayudarte:

  1. Cuando surja la necesidad de contratar un/una empleada de hogar vamos a valorar bien cuáles son nuestras necesidades para que la búsqueda quede centrada en un perfil profesional adecuado a las mismas.
  2. Exponer claramente las labores a desarrollar y formalizar legalmente la relación laboral que se acuerda.
  3. Prestar seguimiento y supervisión del trabajo realizado continuo, con visitas, revisión de los espacios, estado de salud de la persona que vive en el hogar.
  4. Crear un ambiente de confianza, mostrando cercanía, valorando los éxitos, exponer las dudas y resolver los conflictos en el momento.
  5. Trabajar desde la prevención es la herramienta que nos va a ayudar a evitar este tipo de situaciones en un lugar tan personal y vulnerable como es el propio hogar.

 

Redacción:  Patricia Latiegui (Trabajadora Social y Coordinadora de Solera En Casa)

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